EL
VALOR DE LA RECONCILIACION
Por
Sofia Flores
Un indulto
esperado y justo, Alberto Fujimori el hombre mas querido por los peruanos
concientes de un pasado nefasto en la historia del Perú, cuando a Fujimori le toco gobernar en medio de la inmoralidad política
junto con una etapa sangrienta, plagada de problemas económicos, sociales y subversivos,
el Perú vivió el enfrentamiento cobarde de un grupo terrorista, destruyendo la
institucionalidad democrática sometiendo a la población bajo coacción humillándola,
con secuestros, torturas y muerte, un tiempo donde los derechos humanos se
fueron al tacho porque el terrorismo no respeto ningún orden de una sociedad
civilizada, pero después ellos tuvieron la poca vergüenza de escudarse en las
organizaciones de derechos humanos para ganarse indemnizaciones, indultos, y demás
privilegios de democráticos que ellos tanto
despreciaron y trataron de aniquilar.
Alberto Fujimori
encontró una hiperinflación del 7,000% un porcentaje nunca antes visto, una
moneda devaluada y desprestigiada generando que el Perú fuera considerado un país
sin garantía para ningún crédito internacional, exportaciones vendidas que no teníamos,
empresas públicas que no valían nada, escasez, huelgas, personal burocrático
sobrepoblado en todas las instituciones públicas con nombramientos hechos por
favores políticos.
A Fujimori
le toco el trabajo sucio de abrir la caja de pandora de nuestra triste realidad,
estableciendo medidas muy duras, como normalizar los precios de los productos a
su valor real, generando el tan recordado paquetazo, anular nombramientos
hechos irresponsablemente ocasionando una inmensa carga social por el desempleo,
asimismo poner orden en un país acostumbrado al desborde de la corrupción con
una izquierda asolapando al terrorismo desde el mismo congreso.
Todas estas
medidas y otras causaron un resentimiento social que muchos no han podido superar,
en especial los deudos por el
enfrentamiento con el terror, sin embargo la izquierda manipulo esta situación para
recordar solamente a hechos de su conveniencia como el caso La Cantuta o
Barrios Altos , olvidando mezquinamente a los miles de casos del Perú profundo
donde los enfrentamientos cobraron vida de inocentes provocadas por el abuso y
atrocidad de las mentes criminales subversivas.
Sin embargo,
Alberto Fujimori considero importante dar a los terroristas la oportunidad de
su libertad bajo la ley del arrepentimiento, construyendo el primer pilar de la
reconciliación entre peruanos
Aunque son
muchas heridas dejadas por esta etapa sangrienta, no podemos seguir con la paranoia
demencial manteniendo el luto, el resentimiento y la obsesión perpetua de la no
impunidad, perjudicando el avance de nuestro país el cual debemos construir
para nuestras futuras generaciones, no podemos seguir siendo las marionetas de quienes
se valen del dolor ajeno para beneficiar sus intereses políticos.
Alberto
Fujimori en esta etapa de su vida cuando su salud se resquebraja esperando el final,
tiene todos los atributos para un indulto humanitario con mayor razón considerando
a quienes se valieron de indultos como los terroristas quedando en libertad con
indemnizaciones inclusive, o como el indulto dado a narcotraficantes o violadores.
Pero lo más
importante es aprender a dejar el luto del pasado viendo nuestro futuro con
esperanza, las nuevas generaciones no pueden seguir estancándose en el pasado,
ellas tienen un presente y un futuro, no podemos dejarles como herencia seguir
resintiendo nuestro pasado, los jóvenes se merecen una nueva vida sin arrastrar
el rencor, el odio privándoles de vivir en libertad sin ataduras del pasado.
Ningún país
puede crecer lleno de resentimiento, el Perú no puede avanzar sin reconciliación
ni predisposición de sus fuerzas políticas a obrar con dignidad y honestidad en
bien del país.
En estos días
de reflexión, esperanza y paz, valoremos el poder de la reconciliación, la cual
implica mortificación, discernimiento y altruismo por el desarrollo de nuestro país.
Los pueblos
que aprendieron a valorar su reconciliación tuvieron el privilegio de engrandecer
su país superando sus tragedias. Un ejemplo es el pueblo chino cuando una
periodista le pregunto a un estudiante chino sobre la tragedia de la plaza Tiananmen,
el estudiante contesto, “fueron otros tiempos y ya paso”.
No podemos
seguir presos de pasado, aprendamos a reconciliarnos, la violencia solo trae más
violencia, apostemos por la esperanza viviendo en solidaridad y en paz, juntos
todo lo podremos, divididos solo le daremos más alicientes a los que quieren
destruir la democracia.

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