lunes, 25 de diciembre de 2017


EL VALOR DE LA RECONCILIACION


Por Sofia Flores

Un indulto esperado y justo, Alberto Fujimori el hombre mas querido por los peruanos concientes de un pasado nefasto en la historia del Perú, cuando a Fujimori  le toco gobernar en medio de la inmoralidad política junto con una etapa sangrienta, plagada de problemas económicos, sociales y subversivos, el Perú vivió el enfrentamiento cobarde de un grupo terrorista, destruyendo la institucionalidad democrática sometiendo a la población bajo coacción humillándola, con secuestros, torturas y muerte, un tiempo donde los derechos humanos se fueron al tacho porque el terrorismo no respeto ningún orden de una sociedad civilizada, pero después ellos tuvieron la poca vergüenza de escudarse en las organizaciones de derechos humanos para ganarse indemnizaciones, indultos, y demás privilegios de democráticos  que ellos tanto despreciaron y trataron de aniquilar.

Alberto Fujimori encontró una hiperinflación del 7,000% un porcentaje nunca antes visto, una moneda devaluada y desprestigiada generando que el Perú fuera considerado un país sin garantía para ningún crédito internacional, exportaciones vendidas que no teníamos, empresas públicas que no valían nada, escasez, huelgas, personal burocrático sobrepoblado en todas las instituciones públicas con nombramientos hechos por favores políticos.

A Fujimori le toco el trabajo sucio de abrir la caja de pandora de nuestra triste realidad, estableciendo medidas muy duras, como normalizar los precios de los productos a su valor real, generando el tan recordado paquetazo, anular nombramientos hechos irresponsablemente ocasionando una inmensa carga social por el desempleo, asimismo poner orden en un país acostumbrado al desborde de la corrupción con una izquierda asolapando al terrorismo desde el mismo congreso.

Todas estas medidas y otras causaron un resentimiento social que muchos no han podido superar, en especial  los deudos por el enfrentamiento con el terror, sin embargo la izquierda manipulo esta situación para recordar solamente a hechos de su conveniencia como el caso La Cantuta o Barrios Altos , olvidando mezquinamente a los miles de casos del Perú profundo donde los enfrentamientos cobraron vida de inocentes provocadas por el abuso y atrocidad de las mentes criminales subversivas.

Sin embargo, Alberto Fujimori considero importante dar a los terroristas la oportunidad de su libertad bajo la ley del arrepentimiento, construyendo el primer pilar de la reconciliación entre peruanos

Aunque son muchas heridas dejadas por esta etapa sangrienta, no podemos seguir con la paranoia demencial manteniendo el luto, el resentimiento y la obsesión perpetua de la no impunidad, perjudicando el avance de nuestro país el cual debemos construir para nuestras futuras generaciones, no podemos seguir siendo las marionetas de quienes se valen del dolor ajeno para beneficiar sus intereses políticos.

Alberto Fujimori en esta etapa de su vida cuando su salud se resquebraja esperando el final, tiene todos los atributos para un indulto humanitario con mayor razón considerando a quienes se valieron de indultos como los terroristas quedando en libertad con indemnizaciones inclusive, o como el indulto dado a narcotraficantes o violadores.

Pero lo más importante es aprender a dejar el luto del pasado viendo nuestro futuro con esperanza, las nuevas generaciones no pueden seguir estancándose en el pasado, ellas tienen un presente y un futuro, no podemos dejarles como herencia seguir resintiendo nuestro pasado, los jóvenes se merecen una nueva vida sin arrastrar el rencor, el odio privándoles de vivir en libertad sin ataduras del pasado.

Ningún país puede crecer lleno de resentimiento, el Perú no puede avanzar sin reconciliación ni predisposición de sus fuerzas políticas a obrar con dignidad y honestidad en bien del país.

En estos días de reflexión, esperanza y paz, valoremos el poder de la reconciliación, la cual implica mortificación, discernimiento y altruismo por el desarrollo de nuestro país.

Los pueblos que aprendieron a valorar su reconciliación tuvieron el privilegio de engrandecer su país superando sus tragedias. Un ejemplo es el pueblo chino cuando una periodista le pregunto a un estudiante chino sobre la tragedia de la plaza Tiananmen, el estudiante contesto, “fueron otros tiempos y ya paso”.

No podemos seguir presos de pasado, aprendamos a reconciliarnos, la violencia solo trae más violencia, apostemos por la esperanza viviendo en solidaridad y en paz, juntos todo lo podremos, divididos solo le daremos más alicientes a los que quieren destruir la democracia.

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